La muerte de Alan Rickman


Alan Rickman falleció el 14 de enero de 2016.

David lo supo minutos después, por un grupo de whatsapp. ‘Ha muerto Snape’ escribió una amiga. Cualquiera que hubiera visto su cara en ese momento habría pensado que se trataba de su padre en lugar de un actor al que nunca conocería.

Cuando llegó a casa y entró en Twitter, que estaba plagado de comentarios para hacerlo sentir mucho peor. Todo el mundo compartía gifs del actor, fotografías con grandes citas o artículos sobre su cáncer.

La bombilla invisible que todos tenemos sobre nuestra cabeza se encendió. Cáncer era la palabra que parecía destacar por encima de todas las demás. Entonces David lo entendió: él también moriría por eso. Y el 4 de septiembre concretamente.

Podría parecer un poco estúpido, se dijo mientras redactaba un documento que tendría que servir como testamento, estaba sano. El 12 de marzo compró la camisa que llevaría en su propio entierro. Se decidió por una azul, con estampado de dinosaurios. Le costó encontrarla, pero un capricho es un capricho. Uno no se muere todos los días.

La semana siguiente conoció a una chica, Laura. Tenía los ojos negros y el pelo rubio. En su primera cita se fijó en que sus manos era pequeñas y muy suaves. En la segunda en que también lo eran sus pechos. Pero la mejor fue la tercera: ahí vio lo suaves que eran sus ojos. Desnuda brillaba aún más que vestida.

David se sintió muy triste, cuando aún estaba abrazado a Laura. Recordó, entonces, que moriría después del verano. Se lo contó, no tuvo más remedio. Ella se rió, luego lloró y se fue. David no se levantó de la cama en dos días.

Cuando las sábanas ya no olieron a ella, fue a comprar el traje. Se decantó por uno de tres piezas. Los chalecos vuelven a estar de moda, le había comentado el dependiente de la tienda. David asintió y pensó que ojalá pudiera vivir lo suficiente para verlo.

Al día siguiente, el 15 de mayo, fue a comprar los calcetines, pero recordó que Laura había dejado unos en su casa y decidió que prefería ser enterrado con esos.

El mes de agosto lo pasó, casi todo, en una sala de cine. El calor apretaba mucho y allí disfrutaría de compañía que no tenía fuera de las palomitas. El 28 de agosto, en una sesión a las 21:00, se encontró a Laura allí mismo. Ella iba acompañada de otro chico, pero sus ojos le dijeron que aún pensaba en él.

Aquella noche se presentó en su casa. Lloraron mucho, e hicieron el amor.

El 3 de septiembre, Laura salió de aquella casa llorando. David le recordó que moriría en menos de 24 horas y ella lo interpretó como un deseo en lugar de una pesada losa. Puede que así fuera, se admitió David frente al espejo aquella mañana. El día de su muerte.

 

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