Campos verdes


Anoche soñé que era una oveja. Una oveja que pastaba por campos verdes. Mi pelaje era suave y esponjoso, reconfortante en el invierno y creaba una capa protectora del calor en verano. Sentí todas esas cosas en mi piel mientras corría por las montañas.

Sin embargo, me sentía sola. Algo no funcionaba dentro de mí. Era como si tuviera miedo del lugar en que me encontraba. Una parte de mí sabía cuál era la razón: estaba lejos de todo mi mundo. Dicen que cuando sales de tu zona de confort eres más valiente.

El cerebro de la oveja piensa que no es así, que eso lo dicen aquellos que lo han hecho y han salido ganando. El cerebro de la mujer piensa que ese valor es difícil de encontrar.

Abro los ojos. La oveja no sigue aquí. No me mira ni me da miedo. Ya no siento esa soledad; ahora lo que siento es muchísimo peor. Ojalá siguiera dormida.

O muerta.

 

Reto Ray Bradbury Semana VII

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