Carmelita, la pobre mujer

El otro día mi difunta abuela Carmelita se me apareció. Y a las siete y nueve minutos de la tarde, su hora de merendar. Ella siempre le gustaba tomar una galleta María y un café descafeinado con leche a esa hora. Sé lo que estás pensando, si merendaba a esa hora ya probablemente no cenaba,…